Reciclado urbano, el basura cero para los recolectores callejeros
3/07/2017 – Por Daiana Quiroz
Decenas de carros cortan calle 12 frente al Municipio de La Plata. Los caballos de los recolectores urbanos, comen lo que les dan del piso mientras hacen filas en las calles y algunos chicos cargan baldes con agua desde la plaza para darles de beber. Un ritmo de tambores y tachos se prolonga desde la caravana que comenzó por Plaza Italia, fue por calle 7 hasta San Martín y terminó frente a Plaza Moreno. Los carreros y cartoneros concentrarán desde las 9 de la mañana hasta la tarde con los carros y sus familias, para visibilizar un trabajo que les permite sobrevivir con los desperdicios ajenos y tiene como destino el olvido.
Hay mujeres que se reconocen como las promotoras, porque se encargan de ofrecer folletos a los vecinos de cómo reciclar y también de contar porqué están cortando la calle. También los paran para preguntarles si quieren sacarse una foto junto a un cartel que exige “Por la gestión social del reciclado”. Una de ellas, Susana, repite lo enunciado en su panfleto fotocopiado por miles:
-Acá estamos para que nos reconozcan. Porque el CEAMSE entierra toda la basura y nosotros somos los recicladores. Nosotros reciclamos y hoy los cartoneros y cartoneras salimos a la calle a denunciar los negocios millonarios que el intendente Julio Garro sostiene en base a nuestros históricos trabajos.
Hace dos años que se organizaron en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), como
una federación de trabajadores ambientales. Ellos encontraron en la recolección de materiales reciclables y desechados, una fuente de ingreso para sus familias. Además de encarar un trabajo ultra precarizado, hoy se encuentran acechados por nuevos convenios políticos y empresariales que les impiden ejercer su labor como trabajadores.
"Nos quieren excluir de la calle, no quieren que salgamos en el carro. La policía para a los
compañeros, los reprimen, los insultan, les sacan los caballos y encima los venden" manifiestan las promotoras del movimiento y agregan: "Muchos no nos quieren. Nos insultan, nos dicen de todo. Uno hasta quiso bajar a pegarnos porque estábamos cortando la calle. Pero si no hacemos esto no nos dan bolilla". Según un informe del día siguiente por un diario local, su protesta “complicó el tránsito” de la ciudad.
Los carros van pintados de azul con el logo del MTE en sus costados y la mayoría de los
trabajadores visten de polar azul con franjas amarillo flúo y reflectores. Comenzaron a vestirse así para identificarse como trabajadores urbanos cuando se nuclearon como organización. Hoy cuentan con espacios de participación y discusión de las políticas que los excluye. Esta es una federación de cartoneros, que el último viernes 30 de junio hizo, dirán en la asamblea del día siguiente, la mejor movilización que hayan hecho jamás en la ciudad, con 140 carros en las calles y alrededor de 400 personas. Saben que pueden presentarse como un grupo más numeroso, si todos los cartoneros participaran y aseguran de que su potencial de intervención sería mayor si lograran unificarse y organizarse.
"Ahora mucha más gente quiere trabajar en el carro porque no hay trabajo. Se necesita un
sustento y con esto se vive. Tenemos compañeros que “vuelven”, porque habían conseguido
otro trabajo y al perderlo, vuelven a salir a la calle a juntar cartón" comenta una de las promotoras.
El número de cartoneros se disparó con las políticas de ajuste neoliberal en Argentina, cuando los índices de desempleo e inflación se traducían en hambre y las movilizaciones en el espacio público eran respondidas con represión. De un descontento social por la falta de respuesta del Estado ante la vulneración de los derechos y el avance de los intereses de mercado por sobre los humanos, es que resurge el trabajo cartonero, ese que antes, en los inicios de la ciudad, se llamaba un ciruja y que hoy, reaparece como uno de los síntomas sociales que el sistema económico regurgita y deja a una mayoría con poco o nada.
La basura factura millones en Argentina. La instalación de los CEAMSE en la Provincia de
Buenos Aires surge de negocios cerrados en la última dictadura cívico militar, formando un
cordón geográfico de basurales a cielo abierto en los alrededores de CABA. Del abandono del proyecto de generar parques con tierra recuperada sobre rellenos sanitarios con la basura
tratada, deriva en la sustitución del nombre de la empresa, de Cinturón Ecológico a
Coordinadora Ecológica.
Casi la totalidad de los residuos platenses van a parar a los predios de Ensenada, que en el
primer cuatrimestre del año corriente sumaron más de 770 toneladas diarias. Dicha empresa no gestiona una repercusión positiva con el ambiente en el tratamiento de la basura, que consiste en enterrarla en predios que muchas veces conviven con los vecinos y así además de generar contaminación ambiental e irreversible, enferma a la población.
El caso platense suma, además, la puja por la recolección de los materiales reciclables. Por un lado, la Municipalidad que administra y promueve bajo la Ordenanza Municipal Basura Cero,10.661, la separación de la basura en dos bolsas para diferenciar los secos y de los orgánicos.
"Eso no sirve para nada porque el CEAMSE entierra la basura toda junta y a nosotros que
reciclamos no nos llega nada. Nosotros vivimos de esto, ellos no. Ellos no reciclan y nos
quieren excluir de la calle", reclaman los trabajadores en la concentración.
La Municipalidad propone una recolección a cargo de Esur que no incluye a los cartoneros y ya le deja 51 millones de pesos por mes a la empresa. Garro llamó a este proyecto a futuro como "proceso de containerización" y se trata de la sustitución de los depósitos domiciliarios por la colocación de containers en las esquinas. Y esto atenta contra el trabajo de selección de materiales que los trabajadores del reciclado puedan hacer en las veredas locales.
***
Mario de 43 años, deletrea su apellido: gua-ele- i-berto. No sabe hacerlo letra por letra ni
escribirlo, porque cuando era chico no lo mandaron a ninguna escuela. Él comenzó a trabajar
desde los doce años cuando su papá cartonero murió y su madre los dejó, a él y sus once
hermanos a cargo de una hermana mayor. Por no tener estudios y la dificultad de conseguir
otro trabajo, la salida que encontró fue la de seguir el legado de su padre, juntando cartón y
botellas para el día a día. En su familia, la mayoría también lo son.
Él se levanta a las seis de la mañana y después de unos mates sale a trabajar con el carro.
Cerca del mediodía entrega lo juntado y le dan 200, 300 pesos, si la jornada fue buena. Con
eso, él y su familia viven el día a día, no tienen un ingreso fijo.
Hace seis meses empezó a ir a la escuela del barrio porque quiere aprender a leer y escribir.
No es el único en su barrio que tomó la iniciativa a su edad. Tiene compañeros y compañeras que también retomaron o comenzaron a escolarizarse. Pero para eso tuvo que dejar de salir a recolectar a la noche, quedándose sólo con la recolección de la mañana, lo que significa, también, la mitad de la paga.
***
Una de las herramientas para trabajar de recolector es el carro. Arrastrarlo a mano puede
provocar, además de fatiga, dolores musculares y menor rendimiento en la jornada. Es así, que cada vez que se puede, el caballo es una inversión segura para un cartonero.
Pero su uso en la ciudad genera antagonismos. Los vecinos, los automovilistas y la protectora de animales, con la que tienen un conflicto y puja permanente, no miran con aprobación la circulación de estos animales en la ciudad. Ante la propuesta de cambiar los caballos por bicicletas, los carreros sueltan la carcajada abierta: “Como si no fuera tracción a sangre también. Nada más que es la nuestra”.
A su “Petisa” Mario la compró hace unos años, cuando le empezó a doler la espalda por tirar el carro a mano. Entonces encontró una yegua que no servía por estar muy flaca y después de consultarlo con su concubina, la compraron y hoy asegura que es un integrante más en su casa.
- La cuido como a mi familia, pesa como 400/500 kilos y come 10 kilos de avena por día. Le
compro pasto, le hice un galpón de chapa en casa, tiene mantas. El veterinario me caga a pedo porque está muy gorda y también la llevo a la herrería cada dos semanas. Nunca le doy un chirlo ni nada. A veces cuando tomo mate en la cocina, ella está en el patio, la llamo y se mete a mi casa y todo.
Ahora desde el Municipio lanzaron la propuesta de habilitar 50 cupos para los recicladores que quieran trabajar dentro del plan “Basura Cero” e intercambiar los carros por los camiones. El número es insignificante en relación a todos los trabajadores que hay. Pero aunque eso pase, Mario asegura que a su yegua no la vende por nada.
A Mario se le murió un caballo prestado en el centro. Él venía andando cuando el animal
empezó a tambalear y cayó muerto en la calle. Después le dijeron que lo habían agarrado con una cadena y así se le habían reventado los riñones. Daba la casualidad que a pocos metros había una protectora de animales y la policía no tardó en llegar. Por "maltrato animal e indocumentación"; Mario, su compañera, su hermana y un compañero más fueron detenidos y encerrados en la 3ª de Los Hornos durante cinco días.
Por tener la yegua desatada la policía detuvo a Luis, cartonero de 32 años, que no podía
hacerla andar contra su voluntad. Las agresiones verbales del uniformado, se volvieron
también físicas. Sin tener nada que lo comprometiera, se lo acusó de portación de
drogas y además le quitaron el animal. Pero no encontró a quién denunciar ni reclamarle la
pérdida de la yegua que él mismo había comprado y no volvió a ver más.
Otra de las fisuras que presenta la comercialización del material reciclado, es que los
cartoneros reciben un porcentaje menor de ganancias frente al mayorista que se encarga de
entregar a las industrias lo que necesitan de insumo para la fabricación de nuevos productos.
Un cartonero recibe 1 peso por kilo de cartón entregado. Así en promedio, un cartonero
regular gana aproximadamente 4 mil pesos por mes, 10 mil pesos debajo de la canasta básica familiar calculada por el INDEC este último marzo y la mitad del salario mínimo, vital y móvil.
-Nos estamos re cagando de hambre, es así. Tenemos familias que son numerosas y ahora que subió todo es peor. Y encima muchos dicen que somos unos vaguitos arriba del carro y no es así" dice Susana, una de las promotoras, que tiene seis hijos. Su marido trabaja arriba del carro y a veces ella también. Pero además del doble trabajo de cuidar una casa y aportar a la economía, también estudia en el turno noche para terminar el secundario.
***
En la casa de Mario, con la participación del MTE, abrieron un comedor para el barrio.
Levantaron un galpón con chapas y tinglado hace cuatro meses y cada vez son más los chicos que se acercan, que al día de hoy llegan a servir 160 raciones por día. Allí se da el almuerzo, que se cocina en tres ollas grandes sobre una parrilla. Se hace de todo, pero la especialidad de la casa son los guisos. Los martes y jueves sirven la leche que acompañan con pan casero o tortas fritas hechas por la mujer de Mario:
-Como ayer estuvimos en el corte, no pudimos cocinar para los chicos y a la noche se
acercaron a preguntar que había pasado. Hoy me levanté a las seis, pero no fui a laburar, salí a juntar leña para dar el almuerzo de hoy. Porque tal vez no es tan difícil decirle que no a uno o dos, pero cuando sabés que son más de cien chicos los que quieren comer, no se puede.
Los cartoneros trabajan por fuera de una cobertura estatal, no tienen garantizada ninguna
cobertura médica, ni protección en las calles a pesar de la exposición que encaran cada día al salir a revolver basura, haga frío, calor o llueva. No tienen ningún derecho del trabajador
conquistado, ni las 8 horas, ni vacaciones, ni feriados. Y la policía es una constante que se
encarga de vigilar y, muchas veces, de castigar por el simple hecho de ser pobres y también
por ser funcional a intereses de la propiedad privada que los quieren cuanto más lejos, mejor.
Ellos exigen transformaciones para una inclusión más justa de los trabajadores. Pero también buscan el reconocimiento de su trabajo, que es contribuyente al saneamiento de la ciudad y también a reducir el impacto ambiental con el reciclado. Reclaman ante una ciudad que muchas veces los nombra como "negros de mierda" y que se preocupa en pedir fuerzas
policiales para contener a los pobres como si fueran potenciales delincuentes.
Los trabajadores urbanos son una realidad que vemos en nuestras calles todos los días, son el reflejo de una sociedad que no ofrece las mismas oportunidades para todos y que hoy, en
tiempos de derechos avasallados en general al conjunto de la sociedad, se ven en un estado
límite, en el que su trabajo no es debidamente reconocido, sus ingresos no alcanzan para una vida sana y segura y en el que la violencia institucional es historia repetida desde siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario